Comenzamos esta temporada dando la ventaja de presentar un mariscal de campo novato. En pretemporada estábamos preocupados porque un pibe que nunca había juagado de QB y con cierta aprensión a las lesiones tal vez no pudiese guiar a un equipo desesperado por ganar una final.
Pero estaba equivocado en todo: Leo, el mariscal, fue tal vez el único o el que más se hizo cargo de su responsabilidad, sin hablar demasiado se aprendió cada una de las jugadas del playbook y es el primero que llega cada Sábado para entrenar y ponerse al servicio de un equipo que lejos está de morirse de ganas por jugar una final. Y ojo que no digo de ‘un equipo que no quiere ganar’, porque ganar quieren todos, hasta los perdedores quieren ganar.
En este caso el equipo llegó a una instancia en el que si no empujan todos del carro con la misma intensidad no vamos a ningún lado. No estoy hablando de entrenar en la semana, apenas hablo de entrenar unas horas antes del partido, repasar las jugadas o al menos saberlas. Entonces cuando nada de eso pasa, es injustificable mi mal humor y enojo durante el partido. Lo último que busco en esto es que alguna discusión sobre el juego se convierta en un tema personal, nunca lo fue ni lo será. Por eso recapacité sobre lo que había pasado el sábado y me arrepiento.
Yo siempre consideré que si uno va a jugar, a correr, a golpear y a que lo golpeen, lo iba a hacer con la intención de ganar. Ahora bien, cuando uno no gana una vez, dos veces y otra muchas veces, hay que considerar que tal vez lo que está haciendo está mal y por lo tanto hay que mejorar o hacerlo diferente. Esa es la la única manera de hacer las cosas en este juego para llegar a una final y ganarla, al menos para mi.
Por eso reconozco que tal vez me afectó demasiado una simple derrota de cuarta fecha y que si bien yo pensaba que uno tiene que apuntar a lo más alto siempre, también debo aprender que no todos lo ven de esa manera, al fin y al cabo para que unos disfruten los campeonatos y saboreen las mieles de las victorias, tienen que existir muchos otros que los miren desde abajo y cumplan el importante rol de participantes.
