El sábado pasado sufrimos una derrota sin atenuantes ante un rival que mereció la victoria desde el primer cuarto.
Sabíamos que en defensa íbamos a tener desventaja en ciertos duelos, desventajas que nunca pudimos resolver. Sin embargo no creí que en ofensiva íbamos a jugar de la manera que lo hicimos. Hacía tiempo que no veía tanta diferencia entre dos líneas. Se me hace difícil describir el duelo y prefiero no hacerlo porque no me gustaría ser mal interpretado.
Igualmente no hace falta hacerlo porque lo hablamos bastante después del partido y quedó muy claro todo.
De todas formas, y aunque suene extraño, me gustaron varias cosas del equipo. Por ejemplo: me gustó como respondió Nicolás ante la difícil tarea de debutar marcando a un ala cerrada con mucha experiencia. Dio la cara y jugó su primer partido con una digna actuación. El talento lo tiene, depende de él ahora desarrollarlo. También me gustó nuestro mariscal, quien nunca bajó los brazos, demostró mucha autoridad en el huddle y además estuvo muy preciso con los pases (cuando los pudo tirar).
En verdad no me preocupa tanto esta derrota, confío que vamos a mejorar. El malhumor, fastidio y hasta enojo del grupo después del partido me demostró que lo del sábado no se va a repetir tan fácilmente.
Mañana tenemos otro partido dificilísimo, ante un equipo que terminó ganando de manera bastante fácil un partido que se le presentó complicado en la primera mitad. Poseen un mariscal de campo con mucha experiencia y talento, un receptor de primerísimo nivel, un apoyador con todos los trucos aprendidos y una línea fuerte.
Como dije, un partido igual o más difícil que el que perdimos el sábado. Veremos cómo responde el equipo ante este nuevo desafío…


