martes, noviembre 10, 2009

Armando 'el equipo'



Se acerca el fin de la temporada 2009 y nuestro equipo no sólo ya clasificó a la postemporada sino que también escapamos de hacerlo en el cuarto puesto. El mérito no pasa tanto por evitar al puntero en semis, sino por haber superado el corte y con un margen amplio, demostrándonos que si le ponemos un poco de esfuerzo al asunto se puede mejorar y mucho.

Sigo pensando que estamos muy lejos del nivel que se requiere para pretender jugar una final, y ni hablar para salir campeones. Pero también estoy convencido de que este grupo se puede convertir finalmente en un equipo y eso es lo que importa.


El sábado pasado teníamos que ganar para asegurarnos la clasificación en el tercero o segundo puesto, y lo hicimos con un amplio margen. Si bien al rival le faltaba su jugador más importante, ya nos habían complicado con este mismo plantel.
En la primera mitad nos pesó la presión de ganar por el simple hecho de estar ‘más completos’ que el rival. Al punto tal que nos cegamos e intentamos forzar el juego en lugar de tomar los que nos daba su defensiva.

Lo bueno de esto fue que en el entretiempo pudimos darnos cuenta y revertirlo con los ajustes necesarios. En la segunda mitad, mucho más tranquilos, pudimos liquidar el juego casi sin sobresaltos. Varias cosas buenas se vieron el Sábado pero resalto el hecho de haber detectado y corregido los errores en el entretiempo. Eso es algo muy bueno y que en el futuro vamos a tener que mejorar para no tener que esperar al descanso para ajustar errores.
Además de Yogui, Nacho y el Pelado; Diego y el Doc fueron piezas claves en el triunfo, sobre todo este último, quien con sus bloqueos transformó una excelente jugada de Yogui y Facundo en un TD. Esas ganas por ganar siempre una yarda más es lo que diferencia a un equipo ganador de uno perdedor, y lo mismo pasa con los jugadores.


Se acerca la postemporada, llega el momento para que los jugadores más talentosos muestren sus credenciales y para que aquellos de los que se espera más, den el salto definitivo. Ya no hay lugar para miedos ni dudas, si queremos llegar hasta el final este es el momento de dar todo. Es el momento de no guardarse nada y armar el equipo lo más rápido y mejor posible, ya que no nos sobra nada, todo lo contrario.