Había sido un buen partido, mientras hubo partido. Estábamos parejos y en el tercer cuarto empezábamos a darlo vuelta, sentíamos que podíamos ganarlo. Pero el partido se rompió y ya no importa lo que pasó luego.
Otra vez nuestro equipo sufrió la lesión de un jugador clave. Esta vez Leli, nuestro mejor jugador (y uno de los mejores de la AAFA) ha quedado fuera de la temporada definitivamente. La primera sensación que uno tiene ante este tipo de lesiones es el de injusticia. Pero no porque sea injusto para el equipo, es injusto para Leli. Ya sufrió una lesión igual hace unas temporadas. Y después de operarse y hacer una rehabilitación excelente, volvió a las canchas, y además lo hizo en su nivel de siempre: superlativo.
Imagino que Leli debe sentirse frustrado y con mucha bronca, hasta debe tener ganas de largar todo, no lo culpo. En estos momentos, muchas cosas le pasan a uno por la cabeza. Mi deseo es que se recupere pronto obviamente, pero sobre todo que tenga las ganas y fuerza de voluntad para afrontar el desafío de ponerse en forma. Para que rápidamente le vuelvan las ganas de seguir haciendo lo que mejor hace y más le gusta: jugar flag football.
¿Se terminó la temporada para Guardianes? No es un pregunta que me interese responder, no es el momento. Varios equipos han sufrido lesiones de jugadores importantes y han salido adelante. Ahora lo que importa es que el equipo se una más que nunca y pelee hasta el final. Ya no sólo por el equipo, ahora es por Leli.
No te des por vencido, ni aún vencido,
no te sientas esclavo, ni aún esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
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Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
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Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
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Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
(Almafuerte)

