viernes, septiembre 24, 2010

La calma que precede la tormenta

Se terminó el descanso, el sábado volvemos al ruedo. Podríamos decir que comienza el segundo capitulo del torneo. Como en la primera fecha, nos debemos enfrentar a Templarios. Lo que tardó en comenzar ese primer partido fue lo que nos duró la ilusión de que esta iba a ser una temporada sencilla. Perdimos de manera indiscutida y nunca pudimos ni siquiera amagar una respuesta. De la forma que jugamos ese día quedó como ejemplo de todo lo que no queremos ser como equipo. 
La temporada esta súper pareja, todos los equipos tienen 2 partidos ganados y 2 partidos perdidos. Pasó un tercio del torneo y estamos como cuando empezamos. Ya se vislumbra un final de temporada no apto para cardiacos.
En realidad nosotros estamos mejor que en los partidos anteriores y un poco más o un poco menos, estamos mejorando según lo planeado. Pero lo que me preocupa de sobre manera y que nunca estuvo en los planes, es la falta de jugadores en nuestro equipo. Estamos jugando en el borde del reglamento, al límite, con jugadores que no pueden salir del campo de juego nunca, y que si deben hacerlo, no tienen reemplazo. Esta falta de jugadores sumado a que todos los equipos estamos con el mismo record, nos pone en una situación delicada, muy delicada... 
De ahora en más cada jugador va a tener que estar listo para jugar en cualquier puesto de ofensiva y defensiva. Redoblar el esfuerzo, la concentración y jugar de manera más inteligente. Habrá que apretar los dientes y enfrentar la situación. Tener tan pocos jugadores en el equipo es dar ventajas, pero también es una oportunidad para unirnos aún más y crecer como equipo. Porque si no podemos ser más, no nos queda otra opción que ser mejores.