Bueno, llegó el fin de la temporada. Lamentablemente el sábado no pudimos revertir los pronósticos y caímos 19 a 6. No fue un partido atractivo, en verdad casi nunca este tipo de partidos lo son.
En lo que al desarrollo del partido se refiere puedo decir que pagamos muy caros los errores que cometimos. Y está bien, en estos partidos cada error es una puñalada que se hace mortal cuando el rival cuenta con jugadores de gran categoría, y nuestro rival los tenía.
En el asado del lunes, luego de repasar varias veces cada jugada, llegamos a la conclusión que en cierta forma, la final la perdimos al comiezo de la temporada, que no nos alcanzó el tiempo. Que fuimos nosotros los responsables, no entrenamos todo lo que se necesitaba, que debimos haber empezado a entrenar más temprano en la temporada.
Llegamos a la final con un sistema ofensivo que aún el día de hoy me asombra cómo el equipo lo aprendió y mejoró tan rápidamente. Pero debimos haberlo tenido listo uno o dos partido antes para que funcionara como esperábamos el día de la final.
Y aunque dolió mucho la derrota (y es bueno que así sea), no hubo reproches ni lamentos. Sólo bronca por las oportunidades desperdiciadas durante el partido.
En lo personal, estoy muy contento con la temporada que pasó, y si bien perder una final siempre es un garrón, me pone extremadamente feliz haber contribuido en lo que fue la formación de un equipo como el de Guardianes 2009. Un grupo que fue de mayor a menor hasta convertirse en un verdadero equipo, dentro y fuera de la cancha.
Algunos ejemplos:
El mariscal de campo comenzó siendo la gran duda del equipo, no se sabía si iba a soportar la presión del equipo por llegar a la final y dejar todo en la cancha. Y no sólo que no defraudó, sino que fue uno de los mejores QB de la temporada. Finalmente comprendió qué importante es su rol dentro del equipo y cómo su techo es el del equipo. Increíble como un tipo que hace unos meses no tenía ni idea de lo que era la posición, pudo entender un sistema ofensivo, básico, pero con audibles, llaves y lecturas. Aprender a no forzar los pases y a leer las asignaciones de los rivales.
Alexis fue otro jugador que considero que dio un gran paso respecto a la manera de ver el juego. Era el jugador que necesitábamos que elevara su nivel y lo hizo. En el último partido jugó de forma increíble tanto en defensiva como en ofensiva. Finalmente se dio cuenta que para recibir pases hace falta entrenamiento y no guantes, un capo.
Me alegra que Diego haya disfrutado la temporada como nunca antes lo había hecho, que Nico se haya ganado el respeto de todos sus compañeros a fuerza de sacrificio dentro de la cancha, que Franco se hiciera cargo del puesto que ocupaba, que Enzo y Sapito se hayan ocupado de la línea ofensiva dando todo en cada partido y que el Doc se haya dado cuenta de una vez por todas que la única estadística que sirve es la de ‘campeonatos ganados’.
No voy a hablar de Nacho, del Pelado y de Yogui, no hace falta. Son el alma del equipo, un extraño coctel que mezcla diferentes personalidades pero la misma locura y pasión por este juego y que da gusto verlos y escucharlos cada sábado.
Estoy muy contento que en tres temporadas y con tres mariscales diferentes, el equipo haya llegado a dos finales, y que aquellos que jugaron con nosotros se hayan divertido y se hayan sentido una parte importante del equipo. Incluso que algunos se hayan convertido en mejores jugadores después de jugar en Guardianes.
¿Qué más se puede pedir ahora?
GANAR LA FINAL.
Ahora este equipo ya tiene una nueva meta, una deuda: salir campeón.
Así que, quien venga a jugar la próxima temporada va a tener que hacerlo con esa presión, de lo contrario que se declare inelegible. Porque está demostrado que a este equipo llegar a la final ya no le alcanza. No es fácil, pero dormir después de una derrota tampoco lo es ¿O no?
Acá termina este blog por este año. Gracias a los que lo leyeron y cada semana me pidieron que lo actualice (aunque sean algunos pocos).
Espero que el año que viene podamos otra vez disfrutar y divertirnos en la liga con los mejores jugadores de Flag Football de la Argentina, los de la AAFA.
