¡Qué partidito perdimos el sábado! Jugamos mal, nuestra ofensiva después de mucho tiempo anotó menos de tres TDs. Definitivamente no estuvimos afilados, hubo pases caídos y soltados que podrían haber sido anotación y hubo otros que no fueron lo preciso que suelen ser. Era una tarde medio difícil pero así y todo el rival tampoco tenía mucha luces. Para este partido hicimos algunos cambios defensivos que nos ayudaron a neutralizar lo que mejor hace el rival, por lo tanto, si manteníamos nuestro dichoso promedio de anotaciones teníamos muchas chances de ganar.
Pero podía fallar y falló. Cometimos erroes que ningún otro equipo de la liga comete, y uno no puede hacer eso y pretender salir ileso. Errores que además fueron chispitas que encendieron nuestro mal humor de mecha corta. Pero, así y todo tuvimos el partido al alcance de la mano, no estábamos lejos. Pero no, no se dio. Después del partido me puse a pensar si esos errores habían sido la razón de la derrota y realmente no lo se.
Pero lo que sí se es que en una tarde donde las cosas no salen como uno quiere, errores de ese calibre son los clavos del ataúd. Porque el rival no tuvo una tarde mejor que la nuestra, no le sobró nada pero tampoco nos regalaron nada. Por los tanto, si queríamos ganar teníamos que hacerlo por nuestro medios sin ninguna 'ayudita'.
¿Entonces perdimos por esos errores? No se, que cada uno decida y elija la respuesta que más le guste o convenga.
Como era de esperar, una derrota como esa trajo rabietas, caras largas, pucheros y hasta se recriminaron cosas que jamás saldrían a la luz en días de victoriosos. (Mañana a la noche prometo subir un post sobre este tema)
No hay razones que justifiquen todo esto. Si uno juega mal, se tiene que hacer cargo y no buscar embarrar la cancha con cuestiones como el lenguaje utilizado en la cancha o cosas por el estilo.
Si uno puede asegurar que jugó lo mejor que pudo en cada jugada, que dio todo y que no fue presa de la distracción en ningún momento. Entonces no debe sentirse a punto de morir por haber perdido. Uno se puede enojar o protestar un poco, pero no mucho más que eso. Luego hay que buscar y solucionar lo que se hizo mal. Ahora bien, si uno durante el partido se mando macanas de distintos calibres y colores (muchos o pocos), no puede pretender que los compañeros lo traten a uno como padres, madres, tutores o encargados. Apoyándolos, susurrándoles palabras de autoayuda y diciéndoles que no importa, que la próxima vez será. Esto es un juego y cuando uno juega debe dar todo por el equipo, sea mucho o poco, eso no importa. Por eso, a todos aquellos que se sienten defraudados e incomprendidos les pido que a la noche cuando se vayan a dormir y nadie los escuche se pregunten si hicieron todo lo posible antes y durante el partido para que los errores cometidos no sucedieran. Si salen indemnes de esa pregunta les digo que no deben sentirse mal, que una mala tarde la tiene cualquiera. Si están en el otro grupo les digo que tenemos quince días para relajarnos, descansar y recuperar a lesionados. Y que luego comienza lo mejor de esta temporada que empieza su recta final. Y que no se entretengan con espejitos de colores, que estudien el playbook y que vengan a entrenar, ese es el único secreto.
martes, octubre 19, 2010
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